Arroz Chaufa Peruano con Pollo, Verduras y Huevo: Un Clásico que Une Dos Culturas

El arroz chaufa es mucho más que un simple arroz frito: es un símbolo de la mezcla cultural que caracteriza al Perú. Nació del encuentro entre las técnicas de cocina china y los ingredientes locales peruanos, dando origen a un plato que hoy se encuentra en casi todos los hogares y restaurantes del país. Su sabor intenso, su textura suelta y su versatilidad lo han convertido en una de las preparaciones más queridas por los peruanos.

En esta versión, te enseñaré a preparar un arroz chaufa peruano con verduras, pollo y huevo, explicando cada paso para que te quede con el punto exacto de sabor, aroma y textura. Además, te compartiré algunos trucos y variaciones para que puedas adaptarlo a tu gusto.

Un poco de historia: el nacimiento del arroz chaufa

A mediados del siglo XIX, llegaron al Perú miles de inmigrantes chinos, especialmente de la región de Cantón, quienes trajeron consigo sus costumbres, sabores y formas de cocinar. Uno de los platos más comunes en su dieta era el arroz frito, preparado con los restos de arroz del día anterior, verduras y trozos de carne.

En tierras peruanas, los chinos adaptaron esa receta con lo que tenían a la mano: arroz local, salsa de soja (que llamamos “sillao”), jengibre, cebollita china y, más adelante, ingredientes tan típicos del Perú como el ají amarillo o el pollo. Así, poco a poco, el arroz chaufa se convirtió en una fusión deliciosa que representa lo mejor de ambas culturas.

Hoy, existen muchas versiones: chaufa de mariscos, de carne, de chancho, de pollo o vegetariano, pero la esencia siempre es la misma: un arroz salteado a fuego fuerte, aromático y lleno de sabor.

Ingredientes (para 4 a 6 personas)

  • 400 g de arroz (idealmente basmati o de grano largo, para que quede suelto).
  • 560 ml de agua (aproximadamente, según el tipo de arroz).
  • 2 pechugas de pollo o 3 muslos con contramuslo deshuesados y sin piel.
  • 50 ml de sillao (salsa de soja) para marinar el pollo.
  • Un trocito de jengibre fresco, equivalente a un diente de ajo.
  • 2 huevos grandes (o 3 medianos).
  • 2 cebolletas o cebollas chinas.
  • 1 pimiento rojo.
  • 2 a 3 cucharadas adicionales de sillao, para ajustar el sabor al final.
  • Aceite vegetal o de girasol (también puedes añadir unas gotas de aceite de sésamo al final).
  • Sal y pimienta al gusto.

Opcional: maíz dulce, champiñones, trozos de tocino o tofu marinado para una versión diferente.

Paso 1: La clave está en el arroz

El secreto de un buen chaufa está en que el arroz quede suelto y firme. Por eso, lo ideal es cocinarlo con varias horas de anticipación, o incluso el día anterior.

  1. Coloca el arroz en un recipiente con agua y frótalo con las manos. Cambia el agua varias veces hasta que salga casi transparente; esto elimina el exceso de almidón.
  2. Escurre bien y cocina el arroz en una olla con el agua medida.
  3. Una vez que hierva, tapa la olla, baja el fuego al mínimo y deja cocer unos 12 minutos en total.
  4. Apaga el fuego y deja reposar tapado al menos 30 minutos.
  5. Cuando esté tibio, separa los granos con una espátula y guárdalo en la refrigeradora hasta el momento del salteado.

Este paso puede parecer largo, pero es fundamental: si el arroz está fresco y caliente al momento de freírlo, se pegará y perderá su textura.

Paso 2: Marinar el pollo

Mientras el arroz reposa, corta el pollo en cubos medianos. En un bol, mezcla el sillao, el jengibre rallado y un toque de pimienta negra. Agrega los trozos de pollo, remueve bien y deja reposar por unos 20 minutos en la refrigeradora.

Este marinado no solo da sabor, sino que también ablanda la carne y le aporta un aroma fresco que se siente en cada bocado.

Paso 3: Preparar las verduras y el huevo

  • Corta las cebolletas separando la parte blanca de la verde.
  • Lava el pimiento rojo, retira las semillas y córtalo en tiras delgadas o cubitos.
  • Bate los huevos con una pizca de sal.

En un wok o sartén grande, calienta un poco de aceite y cocina los huevos batidos a fuego medio-alto. Revuelve constantemente para que se formen trocitos sueltos, no una tortilla. Cuando estén cocidos, retíralos y resérvalos.

Paso 4: Saltear el pollo

En la misma sartén, añade un poco más de aceite y sube el fuego. Incorpora el pollo marinado y saltéalo durante unos 3 o 4 minutos, hasta que se dore ligeramente por fuera pero quede jugoso por dentro. Sácalo del fuego y colócalo junto con los huevos.

Paso 5: Saltear las verduras

Con el fuego bien alto, añade un poco más de aceite y echa la parte blanca de la cebolleta junto con el pimiento rojo. Cocina por unos 2 o 3 minutos, moviendo constantemente para que queden crujientes y no se ablanden demasiado.

Paso 6: El gran momento: unir todos los ingredientes

Llega el paso más divertido y esencial: el salteado final.

  1. Echa el arroz cocido y frío en el wok con un poco más de aceite.
  2. Remueve con energía durante unos minutos, asegurándote de que los granos se separen.
  3. Agrega el pollo, los huevos revueltos y las verduras.
  4. Añade el sillao adicional y, si deseas, unas gotas de aceite de sésamo para potenciar el aroma oriental.
  5. Mezcla todo por 2 o 3 minutos más, manteniendo el fuego fuerte para que se integren los sabores sin que los ingredientes se sobrecocinen.

Prueba el sabor y ajusta la cantidad de sillao o sal según tu gusto.

Paso 7: Servir y disfrutar

Sirve el arroz chaufa bien caliente, recién salido del wok. Puedes decorarlo con la parte verde de la cebolleta o con un toque de ajonjolí tostado encima.

Este plato es perfecto para compartir en familia o con amigos, y combina muy bien con wantanes fritos, pollo a la plancha o una ensalada ligera.

Variantes que puedes probar

Una de las mejores cosas del arroz chaufa es su versatilidad. Aquí te dejo algunas ideas para que personalices tu receta:

  • Chaufa con mariscos: sustituye el pollo por camarones o calamar en trozos.
  • Versión vegetariana: reemplaza el pollo por tofu firme o setas salteadas.
  • Chaufa con ají amarillo: añade unas rodajas de ají para darle un toque picante y muy peruano.
  • Con tocino o jamón: para un sabor más ahumado y salado.
  • Con maíz dulce o piña: si prefieres un contraste entre dulce y salado.

Consejos para un chaufa perfecto

  • El fuego debe estar muy alto durante el salteado. Esa temperatura intensa da el sabor ahumado característico del chaufa.
  • No sobrecargues el wok: si haces mucha cantidad, es mejor cocinar por tandas para que el arroz no se cueza en lugar de freírse.
  • Usa un aceite neutro, como el de girasol o de canola. El aceite de oliva puede alterar el sabor tradicional del plato.
  • Añade el sillao al final para controlar mejor la sal y el color.
  • Si quieres potenciar el aroma, un par de gotas de aceite de sésamo al servir harán maravillas.

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Reflexión final

El arroz chaufa peruano es la prueba viva de cómo la cocina puede unir culturas. Su preparación combina la precisión oriental con el ingenio peruano, y cada bocado cuenta una historia de adaptación y mestizaje.

No hace falta ser chef para hacerlo bien: solo se necesita un poco de fuego fuerte, paciencia y amor por los sabores. Con esta receta, lograrás un arroz chaufa con el equilibrio perfecto entre lo crujiente, lo jugoso y lo aromático.

Atrévete a prepararlo, personalízalo a tu estilo y descubre por qué este plato sigue siendo uno de los favoritos de todo el Perú.

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